Igual que pasa en el cine, la novela del Oeste siempre se está reciclando. El modelo funciona y se adapta a nuevos estilos y formas de abordar una realidad que consigue esquivar los tópicos. Publicamos una selección, entre lo último publicado, de novelas que renuevan el género y de reediciones de clásicos inmortales, los que han dado forma a este inmortal género.

El Virginiano: un caballero de las llanuras
Owen Wister
Valdemar. 511 págs. 26 €.
Novela importante por ser la primera de su clase y por ser la que fija muchos de los estándares del género. Su protagonista es un cowboy con todas las cualidades que se podrían esperar: enorme destreza en su oficio, rapidez en el uso de las armas, serenidad y dominio en cualquier situación, elegancia con las mujeres, generosidad con sus compañeros, magnanimidad con sus enemigos.
Wyoming, los años previos a la llamada Johnson County War, enfrentamientos entre rancheros que tuvieron lugar a partir de 1892. El protagonista es el Virginiano, un respetado vaquero al que nunca se da nombre y que, avanzada la historia, es nombrado capataz de un gran rancho. El principal hilo argumental es su noviazgo y matrimonio final con Molly Wood, una joven e independiente maestra recién llegada. El otro lo componen los enfrentamientos que, por distintos motivos, va teniendo con un vaquero llamado Trampas. Los sucesivos episodios revelan que las cualidades del protagonista brillan en cualquier circunstancia y uno central es su participación en el linchamiento de un ladrón de ganado que había sido su amigo.

A lo lejos
Hernán Díaz
Impedimenta. 340 págs. 22,76 €.
El argentino Hernán Díaz, tras vivir una larga temporada en Estocolmo, es en la director adjunto del Instituto Hispánico en Columbia (EEUU). En esta novela, ambientada en 1850, retoma el género del western, y centra toda su atención en la figura del protagonista, un niño sueco llamado Hákan, que abandona su hogar junto con su hermano en dirección a Estados Unidos pero en el puerto de Plymouth se pierde y llega solo a San Francisco, sin dinero y sin saber inglés.
Toda su obsesión es llegar a Nueva York y encontrarse con su hermano, de forma que comienza un largo camino en el que será testigo de diversas aventuras. Herido y maltrecho, sufre toda clase de penalidades, pero sobrevive. El autor combina en su escritura aspectos liricos, épicos y el resultado es un espléndido relato de aventuras en el que recoge los elementos clásicos del western.

Viaje a Shiloh
Will Henry
Valdemar. 281 págs. 19,50 €.
Novela del Oeste que transcurre en 1862 cuando siete jóvenes texanos deciden dejar sus casas y unirse a la caballería del ejército confederado en Richmond. En el camino, el plato fuerte de la novela, sufren varios incidentes hasta que finalmente acaban alistados y son conducidos a batalla en la frontera de Tennessee, en los alrededores de la iglesia de Shiloh.
El relato muestra la ingenuidad juvenil que mueve a los protagonistas y cómo las cosas que van sucediendo les hacen replantearse por qué actúan como lo hacen. Este planteamiento, que acentúa la falta de sensatez y reflexión de los héroes, transmite desasosiego al lector, pues es fácil adivinar muchas desgracias que les ocurrirán.

Los que no perdonan
Alan Le May
Valdemar. 336 págs. 23 €.
Según se cuenta en la buena introducción a este libro, las mejores novelas del autor fueron las penúltimas: Centauros del desierto, que casi todo el mundo recuerda por la película que hizo John Ford, y Los que no perdonan, sobre la que también se basó una película de John Huston.
Las dos se ambientan en Texas, en los años posteriores a la Guerra de Secesión. El argumento se centra en si la joven Rachel, educada en una familia de pioneros, es o no de la tribu de los kiowa y termina con un feroz ataque indio para recuperarla. La novela, con un gran desenlace, contiene buenas descripciones de los escenarios y de la vida de los pioneros.

Ahora me rindo y eso es todo
Álvaro Enrigue
Anagrama. 458 págs. 20,90 €.
La historia de esta novela metaliteraria arranca en 1836 en un pueblo mexicano llamado Janos situado en una zona fronteriza entre México y Estados Unidos, escenario que le sirve a su autor para construir una epopeya en torno al Viejo Oeste. En esa atmósfera, dibujada con tonalidades algo mágicas, se adentra un escritor, el mismo Álvaro Enrigue, que recorre esas tierras para investigar las huellas de sus antepasados. La trama desarrolla numerosas intrigas y aventuras, especialmente confrontaciones entre indios y colonizadores junto a ritos ancestrales y sangrientos mostrados brutalmente.
Se trata de una obra peculiar y mestiza que aúna el relato histórico con la leyenda y la épica, escrita con prosa impecable y una técnica que avanza y retrocede en una especie de juego literario que transforma la realidad apache en metaliteratura.

Sigue el viento libre
Leigh Brackett
Valdemar. 305 págs. 23 €.
Esta novela es una especie de biografía novelada de un singular entre los ya singulares mountain men: James P. Beckwourth, nacido hacia 1800 en Virginia, hijo de una esclava negra y de un hombre de ascendencia irlandesa; liberado en 1824, se fue al Oeste donde trabajó como herrero, guía y trampero. Llegó a ser jefe de la tribu crow.
El relato es ameno. Los episodios son variados. El protagonista no es especialmente “amable” para el lector. Abundan las peleas salvajes —aunque se suelen presentar bastante suavizadas— y es memorable una gran trifulca en un saloon.

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