
Fulco Santostefano della Cerda, duque di Verdura (Palermo, 1898-Londres, 1978) alcanzó la fama como diseñador de joyas, en los años veinte trabajó con Coco Chanel, más tarde en Hollywood y, a partir de 1934, abrió una joyería en la Quinta Avenida neoyorkina. Al final de su vida escribió estas memorias costumbristas sobre la Sicilia de principios de siglo XX, en la que evoca sus recuerdos infantiles con exquisita sensibilidad.
Su niñez fue algo peculiar ya que, perteneciente a una familia aristocrática, transcurrió en varias mansiones a cual más maravillosa. Una de ellas estaba situada junto al gran Parque de La Favorita en Palermo y era una casa cubierta de buganvillas, terrazas y balcones abrazados por el sol. Otra era el Palazzo Verdura, una original construcción llena de patios y escondrijos. La tercera era la casa de verano de Bagheria, con una gran escalinata. Tres bellos entornos llenos de posibilidades de distracción, además de los viajes al extranjero, en los que el pequeño Fulco en compañía de su hermana disfrutó de unos años idílicos, llenos de cariño, juegos y gran familiaridad con la naturaleza, especialmente con los animales que poseía la familia.
El autor espiga detalles descriptivos y expresivas anécdotas acerca de sus ilustres ancestros, de su excéntrico vecindario y amistades o de sus institutrices, unos personajes casi legendarios con los que construye un pintoresco retrato de la Sicilia de la época en la que no faltan agudos guiños humorísticos que, en algún caso, pueden recordar al Gatopardode Lampedusa.
El libro está narrado a través de la voz en primera persona de un niño que contempla un mundo maravilloso, unos ojos asombrados e imaginativos que se detienen a saborear rincones, olores, paisajes y costumbres de una atmósfera casi de ensueño pero que parece tener sus días contados.

Los felices días del verano
Fulco di Verdura
Errata naturae. 256 págs. 18,56 €.

Deja un comentario