Sin pretender ser exhaustivos, recuperamos unas cuantas novelas en las que el principal tema literario es el contacto entre abuelos y nietos, donde se suele dar una especial sintonía y expresividad, a veces llena de silencios y de momentos muy divertidos. Son novelas para todas las edades, adultos y jóvenes.

La memoria del árbol
Tina Vallés
Anagrama. 232 págs.
Los abuelos de Jan, Joan y Catalina, se van de Vilaverd al barrio de Sant Antoni, en Barcelona, para vivir con su hija, pues la enfermedad del abuelo va a más y necesita más cuidados. Todos tienen que adaptarse a la nueva situación familiar. Pronto el nieto, Jan, pasea con el abuelo y mantiene con él una relación muy íntima llena de preguntas y respuestas, significados y emociones, y siempre pendientes de los detalles que viven a su alrededor y del proceso degenerativo de la enfermedad del abuelo.
Bella narración, magníficamente escrita y construida, hecha en primera persona por el propio Jan. La novela está formada por capítulos muy breves y con muchas dosis de atrayente ingenuidad y poesía, nunca almibarada. De algún modo, estamos ante una fábula que plantea una reflexión profunda sobre la familia, la sintonía entre abuelos y nietos, el valor de los recuerdos y el declive de la vejez.

La nieta del señor Linh
Philippe Claudel
Salamandra. 128 págs.
Un anciano huye en barco de su país, un lugar innominado de Extremo Oriente, llevando en brazos un bebé. Al llegar a tierras occidentales, vive en un centro de acogida y saca a su nieta a tomar el aire a un parque. A pesar de ignorar el idioma, entabla amistad con otro hombre, tan solitario como él, quien le cuenta que muchos años atrás estuvo en el país de donde el anciano procede, en una guerra en la que le obligaron a participar.
La obra narra una historia triste de pérdidas y melancolías, pero tratada de forma poética y dotada de un mensaje esperanzador.

Montañas como islas
Forrest Carter
Duomo. 286 págs.
Ambientada en los años 30, en los Montes Apaches, cuando imperaba la Ley Seca, el protagonista es el niño Pequeño Árbol, que a los cinco años se queda huérfano y se tiene que ir a vivir con sus abuelos cheroquis. Su abuelo le enseña a vivir en contacto con la naturaleza. Y también aprende la importancia de tener un oficio: su abuelo es fabricante de whisky.
La novela se centra en la relación entre el abuelo y su nieto, con muchos detalles y escenas intensas y cordiales.

El país escondido
Martin Abrisketa
Planeta. 192 págs.
Maggie es una niña de 12 años que vive en el Bilbao de los años 80. Su madre la abandonó y se ha criado con su abuelo. Pero su abuelo comienza a perder la cabeza por una enfermedad y Maggie tendrá que cuidar de él, mientras huyen de las asistentes sociales que quieren separarlos. También decidirá buscar a su madre y para ello se adentrará en el mundo de los drogadictos de la ciudad. Pero nada sale como esperaba.
Y es que Maggie es distinta. El abandono de su madre ha potenciado su fantasía que exterioriza a través de sus dibujos. El autor usa una prosa poética con elementos fantásticos para enfrentarse a problemas reales y graves que suceden a su alrededor.

Proyecto abuelita
Anne Fine
Nórdica. 256 págs.
Henry está casado con Natasha y tienen cuatro hijos, todos en edad escolar. La madre de Henry, enferma y desmemoriada, requiere mucha atención y el matrimonio vive estresado por tener que compatibilizar estos cuidados con su trabajo y el resto de ocupaciones, de forma que deciden ingresarla en una residencia. Cuando ya tienen el sitio reservado, los cuatro nietos se rebelan ante esta medida y se confabulan para trazar un ingenioso plan llamado “Proyecto abuelita”.
La situación en el hogar llega ser tan estresante que el matrimonio decide contraatacar y organiza un plan familiar distinto, de manera que se invierten los papeles. Divertida trama familiar ambientada en Inglaterra que recrea una problemática bastante real en torno a la tercera edad.

El secreto de las fiestas
Francisco Casavella
Anagrama. 240 págs.
Un joven huérfano de madre se ha criado en el campo con su abuelo paterno, anciano bastante fantasioso y soñador. Cuando, ya estudiante de bachillerato, pasa a vivir con su padre, hombre atareado y poco comunicativo, el contraste le produce tristeza y añoranza, y encuentra dificultades para adaptarse a su nueva vida.
El autor imprime a la acción un ritmo casi cinematográfico, sin apenas descripciones, en el que el joven protagonista narra sentimientos y circunstancias desde su propia perspectiva.

Mi abuelo, el Premio Nobel
José Julio Perlado
Funambulista. 181 págs.
El narrador es un niño pequeño cuyo abuelo tiene la cabeza llena de historias que no logra trasladar al terreno literario. A lo largo de conversaciones con su nieto, les va dando forma, aunque no acaba por decidirse a escribirlas. Incluso cuando un telegrama le anuncia la concesión del premio Nobel de Literatura, no es capaz de poner por escrito el obligado discurso de aceptación.
La obra es un brillante ejercicio de fantasía donde cada capítulo ofrece inesperadas sorpresas y mucho humor, dentro de una concepción novelística muy próxima al realismo mágico.

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