“A la novela negra le queda bien cualquier paisaje”
El inspector Leo Caldas regresa de la mano de su creador, Domingo Villar (Vigo, 1971), en El último barco, tercera entrega de la saga policiaca iniciada con Ojos de Agua y La playa de los ahogados, libros que han logrado gran éxito y cosechado varios premios literarios.
Troa: La novela mantiene a los mismos protagonistas de las novelas anteriores, Leo Caldas y el inspector Estévez. Gallego y aragonés. ¿En qué se parecen los dos? ¿Y qué los diferencia?
Domingo Villar: Yo diría que se parecen en la tenacidad y en la mirada piadosa hacia el débil. Al margen de las diferencias físicas, contrasta su carácter: Caldas es reflexivo y un poco melancólico, mientras que Estévez es impetuoso y vehemente.
T.: ¿Por qué ha elegido la novela policiaca como género literario?
D.V.: Porque la novela negra es uno de los géneros de los que más disfruto como lector, aunque no creo que los géneros literarios sean compartimentos estancos. En mi opinión, El último barco es una novela policiaca, pero también podría ser definida como una novela costumbrista. Afortunadamente, creo que ya no se piensa primero en el contenido y luego en la calidad, sino que todo el mundo es consciente de que se puede hacer buena (o mala) literatura con independencia del género. De hecho, la última ganadora del Premio Princesa de Asturias de las Letras, Fred Vargas, escribe novelas policiacas.
T.: El ambiente lluvioso y con cierto aire de misterio de Galicia, ¿favorece las tramas de la novela negra?
D.V.: Al menos, favorece las mías, porque mis novelas no dejan de ser, por dentro, historias de amor a mi tierra. En todo caso, a la novela negra le queda bien cualquier paisaje.
Tercera novela de la serie protagonizada por el inspector Caldas
Una disección de Galicia
La acción se sitúa nuevamente en el entorno de la ría de Vigo, un escenario de mariscadores, fuertes temporales y un barco que atraviesa cada media hora para trasportar a los trabajadores. Un día otoñal, Leo Caldas recibe la visita de un prestigioso cirujano para denunciar la desaparición de su hija, Mónica Andrade, joven ceramista residente en la pequeña localidad de Tiran, que no ha acudido a comer a casa ni a asistido a clase en la Escuela de Artes y Oficios de Vigo.
Su padre aporta escasa información acerca de su hija ya que, al parecer, no tenía problemas especiales. Leo comienza, con su ayudante Estévez, a rastrear los lugares frecuentados por Mónica, sus llamadas de móvil durante las últimas horas antes de desaparecer con el deseo de hallar cualquier pista que arroje algo de luz. Todo es una absoluta incógnita y Caldas se implica a destajo en mantener conversaciones con colegas de la chica, amigos y conocidos, un elenco de contactos que se va ampliando a los vecinos más variopintos de la zona.
El cirujano presiona cada vez más para que se dupliquen los trabajos de búsqueda e, inevitablemente, el asunto salta a los medios de comunicación, por lo que la alarma se extiende ya que Mónica no aparece ni viva ni muerta. La investigación cambia de rumbo una y otra vez, pues hay indicios que apuntan en diversas direcciones y Caldas está desconcertado.
Villar conduce la trama con una técnica eficaz de ágiles diálogos con la que consigue crear una poderosa intriga y un atractivo ambiente de misterio, lógicamente con el apoyo de la personalidad del incombustible inspector y de su ayudante Estévez. Novela muy bien escrita y acertadamente ambientada en Vigo, cuyas características prestan un tono especial, a veces humorístico, relativo al modo de ser de sus habitantes, todos bien dibujados aun en el caso de los secundarios. Destaca la elegancia en el tratamiento de todas las temáticas que aparecen en el libro, algunas de ellas complejas.
El último barco
Siruela Madrid (2018)
703 págs. 18,90 €.
La serie del inspector Caldas
Ojos de agua, el estreno
Novela de intriga policiaca cuya acción transcurre en la zona costera de las rías gallegas próxima a la ciudad de Vigo. El complicado caso de extorsión y crimen corre a cargo del inspector Leo Caldas y de su ayudante Estévez.
Este caso pone a prueba las dotes de ingenio del inspector Caldas, ejercidas dentro del clima de divertido tipismo y reserva mental atribuidos al pueblo gallego. La obra describe con acierto los detalles de ambiente y lugar, al tiempo que esboza, con buen pulso literario y fino sentido del humor, el panorama general que rodea el escenario del crimen. La novela reproduce de manera verosímil las vidas de los protagonistas, además de mostrar un bosquejo personalizado de los sospechosos, hombres y mujeres ligados a las víctimas, que tuvieron motivos y oportunidad para haber cometido los crímenes. El inspector Caldas persigue con tenacidad las distintas pistas, sin descartar a ninguno de los implicados, y no duda en cambiar el curso de las investigaciones cuando aparecen nuevos elementos a considerar.
Ojos de agua
Siruela. 187 págs.
La playa de los ahogados, la consolidación
Segundo episodio de la serie protagonizada por Leo Caldas, el inspector de policía de Vigo encargado, en esta ocasión, de esclarecer la muerte de un pescador que aparece flotando en las proximidades de una playa local.
El hallazgo del cadáver del marinero plantea una serie de interrogantes que se complican debido al silencio de camaradas y vecinos, reacios a facilitar el trabajo de la policía. El inspector Caldas, buen conocedor del carácter desconfiado de sus paisanos, logra con paciencia y suma habilidad vencer las reservas de unos y otros y reunir los datos necesarios para descubrir la identidad del criminal. Contrasta la paciencia del inspector con el carácter pasional de su ayudante, un aragonés al que sacan de quicio las ambigüedades y hermetismo de los gallegos. El tipismo local, la belleza de los paisajes y las costumbres de pescadores y agricultores sirven de marco ambiental a una trama en la que antiguas rivalidades desembocan, al cabo de los años, en temores que provocan nuevos actos criminales.
La playa de los ahogados
Siruela. 445 págs.





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